El PAN jala a la derecha salinista por Carlos Ramírez

Sin programa, el PAN jala a la derecha neoliberal salinista al PRI y al PRD

Carlos Ramírez

En la campaña presidencial de 1988, el candidato presidencial panista y líder empresarial anti Estado, Manuel J. Clouthier, se quejó con amargura que el candidato priísta Carlos Salinas de Gortari le había robado su proyecto ideológico y de gobierno al PAN. Por eso el pacto secreto del PAN con el PRI salinista fue fácil e incluyó sólo reformas políticas menores.

Una vez pasada la euforia del pacto opositor para 2021 basado en tendencias electorales aisladas antes de candidatos y con la mera suma aritmética de cifras esperadas, la alianza PRIANREDE se enfrenta al desafío de explicar su proyecto de gobierno con el que pretende aumentar la acumulación de votos comprometidos. Y hasta ahora sólo existe la propuesta de quitarle la mayoría a Morena para revertir decisiones tomadas en los primeros tres años de gobierno.

Lo que queda por aclarar es si la bandera de regresar a una mayoría legislativa PRI-PAN que operó en el sistema político priísta en el periodo neoliberal 1989-2018 es lo suficientemente popular como para sacar a la gente a votar contra Morena. A nivel popular, en realidad, han tenido más impacto positivo las asignaciones de subsidios, el discurso presidencial anti sistema priísta-panista y la ausencia de un liderazgo personal o institucional opositor.

El eje de la alianza PRIANREDE se localiza en el PAN y en los acuerdos con los sectores de la derecha económica de Sí con México y FRENAAA. El PRI, por lo demás, fue lobotomizado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y su brazo priísta Luis Donaldo Colosio y tiene en su haber el recorte de gasto social y el aumento de la pobreza y la construcción de una plutocracia de Estado personalizada por el empresario multimillonario Carlos Slim Helú como el beneficiario de la privatización salinista de las empresas públicas propiedad de la nación. Ese PRI fue el que entregó la presidencia de la república al PAN en 2000 y 2006 y el que alió al PRI-PAN con Peña Nieto en el 2012 para profundizar la reforma económica neoliberal salinista.

El PRD perdió sus dos liderazgos populares con la salida del partido de Cuauhtémoc Cárdenas y de López Obrador y con el realineamiento de perredistas a Morena. La dirección de Los Chuchos ha convertido al PRD en una pequeña agencia de colocaciones y en un mercado ambulante de candidaturas.

El PAN, con todo y sus fracturas sucesivas, sigue siendo el mismo partido conservador. Sus objetivos históricos de bien común, principio de subsidiaridad y solidarismo, en efecto, los expropió el Pronasol de Salinas de Gortari. Sin ideales, sin liderazgo y sin dirección política, el PAN es una franquicia en busca de aliados.

Los lideres del PRI y del PRD no han podido explicar a los electores y menos a sus militantes su subordinación política e ideológica a la fuerza electoral del PAN, ni tampoco se han preocupado por razonar los compromisos de ideas y proyectos propios ahora abrumados por el conservadurismo religioso y social del PAN.

Las tendencias de votos del PRI y del PAN antes de la alianza se explicaban por lo que representaban esos partidos en lo político y lo ideológico en el sector de centro-izquierda, aunque fuera sólo en el discurso y la retórica. Pero el PRD tuvo que pagar un alto costo en el 2018 con su alianza presidencial con el PAN.

El problema esta lejos de localizarse en la alianza en si misma; en realidad, se centra en los mensajes políticos e ideológicos de las dirigencias a sus militancias para asistir del brazo y por la calle a las urnas para apuntalar al PAN.

Por la alianza con el PRI y el PRD, el PAN se convierte en la verdadera segunda fuerza política de México.

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Militarización de Biden. Luego de fracasar en su intento de nombrar secretaria de Defensa a Michele Flournoy como primera mujer en el cargo, el presidente Joseph Biden se fue hasta el otro lado: la militarización de la política de defensa con el general Lloyd Austin al frente del departamento civil de defensa, rompiendo el compromiso de alejar a los militares de decisiones estratégicas. No importa mucho que sea afroamericano: lo decisivo es que los militares toman el control del Departamento de Defensa y entonces las políticas en esa área serán militaristas, de guerra. La designación fue una concesión a militares para el apoyo en contra de Trump.

Política para dummies: La política es el arte de la confusión como certezas, pero hay dirigentes partidistas que se pasan.

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