1001 por Francisco J. Sánchez

Francisco J. Sánchez

En el penúltimo domingo del quinto mes del año, el periódico estadunidense The New York Times, uno de los impresos más influentes del mundo, presentó en su portada el primer inventario de mil hombres y mujeres que murieron por causa del Covid-19 en el país más poderoso del planeta.

Una larguísima lista de nombres -señaló el rotativo-, que representan al uno por ciento de los fallecidos, y que a decir de sus editores es una proyección de lo que serán los 100 mil registrados desde que se informó de la primera muerte por el virus.

Ante la cercanía de esa cifra, el departamento de diseño gráfico del periódico quería representar “el número de una forma que expresara tanto la vastedad como la variedad de las vidas perdidas”.

A la par de esa tarea, el área de investigaciones revisó obituarios y esquelas en línea de centenares de periódicos que señalara a la pandemia como causa de muerte.

Y lo logró, aunque 14 días después que el periódico brasileño O Globo –que circula en el segundo país más poblado del continente americano-, también publicara una impactante lista de nombres en la portada con el encabezado “10.000 historias”.

Y para contextualizar la tragedia de ese diez de mayo, agregó un largo sumario:

“El evento más letal en Brasil en 102 años. La pandemia de Covid-19 llegó ayer oficialmente a 10.627 muertos. Para que la dimensión humana de la tragedia no se pierda en la frialdad de las estadísticas, O Globo rinde homenaje a las vidas reunidas en un memorial virtual”.

Y también, un domingo de mayo, el estado de Oaxaca llegó a sus primeros mil 101 casos y a sus primeros 101 fallecimientos por el Covid-19, según información de la Secretaría Estatal de Salud.

Pero los tres casos tienen algo en común y de sobra conocido:

Primero.- El Covid-19 no tiene geografía, idioma, edad o condición social o económica definida. Su poder de destrucción es tan simple como letal en Estados Unidos, Brasil o Oaxaca.

Segundo:- Los medios de comunicación, principalmente los periódicos impresos, ya sea en inglés, portugués o español, saben que hay una historia de vida que merece contarse detrás de un número.

Tercero.- La ciencia siempre busca al caso índice o paciente cero -considerado por la epidemiología como el primer paso para investigar el foco de infección o brote epidémico-, y hoy nos advierte que multiplicar la sinrazón humana, como desestimar la urgencia sanitaria, nos lleva a que uno, 10, 100, mil o 10 mil dejen de ser números para convertirse en dolor y ausencia.

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