Mientras  China y Rusia están vacunando a diversos sectores de su población con sus respectivas inmunizaciones, se reúnen para alcanzar acuerdos que les permitan pasar página lo más rápidamente posible del impacto económico provocado por la pandemia.

La pasada reunión del 17 de noviembre (también fue virtual) en la  Cumbre de los BRICS, los mandatarios de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica consensuaron darle mayor protagonismo al New Development Bank; la institución que es un banco de desarrollo multilateral gestionado por los BRICS tendrá un incremento en su presupuesto para financiar proyectos que se han visto truncados o retrasados por el tema del coronavirus.

El presidente de China, Xi Jinping, ha tenido todo el protagonismo en la Cumbre de los BRICS, considerado además por su homólogo ruso, Vladimir Putin, como un “amigo fraternal”, a Jinping se le ve como un líder fuerte no solo al interior de la nación asiática que vive una oda de exaltación a su figura.

Y sigue además fincando las bases para que, acuerdos, como el de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) sirvan más que nunca en vísperas de la pospandemia como una opción que haga más fluido el intercambio comercial.

Hace unos días hablé al respecto con Xulio Ríos, presidente del Observatorio de Política China, y me compartió su postura acerca del momento histórico actual que estamos viviendo todos en el mundo.

En su opinión, el más reciente anuncio del gran acuerdo comercial se ve  como una vía de salida a los daños provocados por la pandemia en todas las economías.

Ríos me dijo que para China es un triunfo político muy importante  porque es una pieza de su entramado regional al que se suma toda la estrategia de la Ruta de la Seda.

Para el también ensayista y escritor especializado en Asia, a China le queda una asignatura pendiente relacionada con la seguridad del Mar de la China Meridional que alimenta “rivalidades entre China y algunos  países de la región”  que pueden elegir a China como socio económico; pero elegir a Estados Unidos  como “socio de seguridad” si China no da las garantías suficientes con respecto  a la capacidad de integración también de sus intereses  en esta área tan importante desde el punto de vista estratégico.

En las últimas columnas he abordado el escenario de la pospandemia, hay varias opiniones entre los analistas internacionales al respecto pero la mayoría coinciden en que acelerará muchos procesos.

En la visión de Ríos, la pandemia está acelerando varios procesos lo que en principio podría demorar entre ocho a diez años  quizá se acorte a cuatro o cinco… la pandemia en ese sentido es un acelerador inmenso y además comprobamos la aplicación de dos diferentes modelos de lucha contra la pandemia y con resultados desiguales: en Oriente se ha decidido enfrentar la pandemia  primando la prevención  y en Occidente se está primando la contemporización entonces en China y en otros países de Asia, por ejemplo, en Nueva Zelanda si detectan un caso, deciden aislarlo y lo atajan de manera drástica desde el  primer momento.

En cambio, según Ríos, en Europa lo que más preocupa es evitar que el sistema sanitario colapse: “Y  contemporizar  un poco con el virus de tal manera que produzca daños asimilables o gestionables en el ámbito sanitario y económico y digamos que esto alarga la agonía; mientras que en estos otros países, el controlar la expansión del virus de manera preventiva hace que la economía funcione de una manera mucho más normal”.

El saldo en Oriente es mucho más positivo  considerando que no es solo China, es Taiwán, Vietnam… son muchos países en los que se aborda el problema de una manera radicalmente diferente porque se controla, se evita, se localiza la expansión.

A COLACIÓN

Después está Estados Unidos, la nueva administración que encabezará el demócrata Joe Biden, a partir del próximo 20 de enero, abre muchas expectativas, pero la mayoría mantienen un tono conservador sin grandes transformaciones en las relaciones con China.

Biden en campaña usó de eslogan “buy american” no parece que habrá un viraje en la política con China en esta Guerra Fría 2.0 quizá mejorará la capacidad de diálogo y de buscar acuerdos pero la Unión Americana defenderá sus intereses imperialistas como es su tradición.

Ya se anticipa que Estados Unidos volverá al Acuerdo de París,  a la OMS, al Acuerdo con Irán, a la UNESCO, pero la guerra comercial con China no tiene indicios de que concluya pronto.

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