Un último estudio realizado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) estima que cuatro de cada diez micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) en el Estado de Oaxaca cerrarán por insolvencia económica, originada por la pandemia del Covid-19.

Aunque la mortalidad de algunas empresas no va acompañada con el mismo interés gubernamental que la emergencia sanitaria, algunos negocios, empresas o instituciones merecen una atención focalizada y prioritaria para su rescate. El motivo: en ella nos jugamos en esta pandemia el futuro de los más preciado: nuestros hijos y nietos.

Y esta afirmación la quiero explicar con una historia de casi tres décadas que acaba de concluir este fin de mes.

Me entero que después de 28 años, la maestra Cruz Elena acaba de cerrar su guardería privada en la Ciudad de Oaxaca, después de intentar sostenerla durante meses.

A su escuelita, como  le llamaba, la alcanzó la insolvencia financiera y no tuvo más que aceptar cerrar su ciclo con todo lo que implica: finiquitos, pagos pendientes, mobiliario por rematar o alquilar.

El hecho me recordó  una breve plática que tuve con la maestra hace algunos años y palabras más, palabras menos, le dije que mientras ella se empeñaba en formar personas con calidad humana desde la infancia, en el mundo en el que ejercía mi profesión no parábamos en exhibir una realidad adulta con miedos, perversidades, indiferencia y de vez en vez, las alegrías, los éxitos o las grandes y pequeñas transformaciones humanas.

En el fondo, lo que ella hizo día a día durante 28 años fue cumplir con el compromiso genuino de educar que no era más que profundizar en el contacto de cada una de esas pequeñas almas con otras pequeñas almas y, a la vez, ayudarlos a ser y hacer frente a sus pequeños o grandes desafíos desde temprana edad.

Una vez le pregunté si era cierto que infancia es destino y me respondió con otra pregunta. Le contesté y le volví a preguntar. Y otra vez me volvió a responder con otra pregunta.  En ese momento, sin mediar palabra, me precisó su vocación: Un profesor enseña la lección y un maestro te deja una lección para toda la vida.

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