En tiempos donde la transparencia es un requisito indispensable para avanzar en cada tarea que tenga que ver con la población, con el público, con la gente, hay instancias sociales que son muy opacas. Tal es el caso de la práctica del periodismo, que si bien realiza una labor de pugna entre intereses y suele mentir con conocimiento de causa o bien censura desde la redacción de sus diferentes medios para evitar que la gente pueda darse cuenta del universo que se encuentra alrededor de una notica, que por lo regular, pareciera surgida sin origen ni causa lógica.
En estos momentos cualquier intento de regulación de una ley de imprenta que por sí misma muestra su caducidad sería interpretada como un agravio a la libertad de expresión. Los medios de información han adelgazado su piel desde el momento en que el gobierno federal le retiró el subsidio con el que habían vivido desde su nacimiento.
La historia del periodismo en México no sólo es la historia del subsidio gubernamental para condicionar la información sino la defensa a ultranza, de un proyecto político que surgía del poder. Ahora, no hay subsidio y no hay control de la prensa. Eso sí, hay derecho de réplica y cómo le s duele.
La estructura del gobierno respecto a la comunicación se transformó radicalmente y lo que se había convertido en una oda a los valientes funcionarios públicos que sobrevivían en sus cargos a través del culto a la personalidad que se expresaba en los indispensables boletines de prensa, ahora es una aclaración tras otra en la conferencia matutina del presidente, quien no requiere de más boletines de prensa que la información oportuna de cada tema que le interesa a los periodistas tratar.
La historia del periodismo en México es la de empresarios que cuentan o contaban con los contactos suficientes como para garantizar el negocio de la información, a través del subsidio gubernamental.
La sociedad que había entre el gobierno y los medios exige de una regularización de estas prácticas y así como esta administración se distingue por la separación delos intereses económicos del gobierno también debe haber un divorcio definitivo entre los medios de información y el gobierno.
La embestida de la prensa contra el gobierno federal impide que éste siquiera sugiera cualquier reglamentación al ejercicio de informar , sus métodos y herramientas, a pesar de su urgencia, incluso puede pensarse que si algún miembro de la prensa comercial incurre en una falta grave, en un delito, incluso grave, podría avanzar la impunidad ante la trinchera que ahora presentan los medios ante el gobierno.
Hay eventos públicos, con miles de personas como testigos de los cuales la prensa distorsiona de manera evidente lo sucedido, y nadie lo señala y menos lo sanciona. La verdad es un principio filosófico que no tiene asidero dentro de este pensamiento; sin embargo, sin la verdad en los asuntos jurídicos no habría ni víctimas ni delincuentes. El periodismo en México se mueve entre estos dos extremos, donde la visión de la realidad es del color que la ideología del medio mire.
n México el periodismo fue el mejor puente para alcanzar la impunidad. No tiene moral ni contrapeso, carece de ética y profesionalismo. Está más cerca del resentimiento como empresarios que de la investigación como comunicadores.

DEJA UNA RESPUESTA