El Politing exige un lenguaje respetuoso
en las tres dimensiones de la política
Carlos Salazar Vargas

“…la difícil tolerancia -para quienes, como nosotros, españoles
y latinoamericanos, tenemos una tradición dogmática e intransigente
tan fuerte- debería ser la virtud más apreciada…”.

Mario Vargas Llosa.

Se olvida con frecuencia que “No todo lo que es legal necesariamente es ético”. Es decir, aunque no esté prohibido por la ley no por eso está permitido o es correcto, pues hay lenguajes que encajonan perfectamente dentro de las leyes pero que, sin embargo, desmejoran las relaciones cordiales, debilitan la convivencia ciudadana, destruyen el tejido social o enrarecen el ambiente político. Y es que “ley” y “ética” se mueven en planos distintos: lo legal nos dice “lo que está permitido o regulado por las leyes”, en tanto que lo ético nos muestra “lo que se debe hacer o lo que es correcto hacer”. Así, aunque los tribunales y jueces no emitan una condena legal, es posible -por razones éticas o morales- “condenar” y dar una sanción moral (escarnio o desprecio público) a palabras groseras o frases incendiarias, hasta el punto de que para ellas existe ya, un acertado calificativo muy castizo: “impolíticas”. Definitivamente, el lenguaje en lugar de desunir, dividir y descomponer debe ser factor de unidad, fortalecimiento y cohesión del tejido social, en todas y cada una de las tres (3) dimensiones de la política, así:

(1) Cuidar el lenguaje en la política como proceso: Politics, es decir, en los procesos políticos-electorales donde la confrontación se da entre opositores y contradictores, NO entre rivales, adversarios o enemigos a muerte. Estos comportamientos se originan por comparar la competencia electoral con la guerra y seguir la errada creencia de que “en la guerra todo se vale”. Hay que tener bien claro que esos “otros” (oponentes, competidores, contendientes) proponen exactamente lo mismo aunque por otros medios… y que ese “otro” NO es un enemigo que hay que acabar a toda costa y que se debe enfrentar con lenguaje provocador, ofensivo o malintencionado. (2) Cuidar el lenguaje en la política como resultado: Policy, aunque el comportamiento de los actores en esta dimensión es consecuencia directa del lenguaje utilizado en la primera, en ésta hay que invitar a todos los ciudadanos -no solo a los que votaron por el ganador- para hacer políticas publicas que solucionen los problemas de TODOS los ciudadanos y no sólo de algunos, pues es el gobernante de todos ellos. (3) Cuidar el lenguaje en la política como estructura: Polity, ya que no se vale cerrar las puertas de la convivencia ciudadana a quienes fueron -o son aún- oposición, tampoco ofenderlos o referirse a ellos con lenguaje despectivo, despreciativo, displicente o ridiculizando a ciudadanos de otras regiones, estados o municipios y menos compararlos, pues toda comparación es odiosa.

Como se ve, el lenguaje en Politing es importante, sobre todo por nuestra escasa tolerancia latina que bien describe Vargas Llosa en la frase que cabeza este artículo. Por eso, se debe cuidar la expresión de despedida ¡Cuídese!, pues -como bien lo asegura García Márquez- puede significar una amable atención o… ser una terrible amenaza.

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