Luis Octavio Murat

“No habrá exámenes para ingresar a las universidades”; “Derogaré la Reforma Educativa”; “Cerraré el nuevo aeropuerto”; “construiré dos pistas en la base de Santa Lucia”; “Venderé el avión presidencial; ya se lo ofrecí a Trump”; “¡Construiré carreteras con cemento y una revolvedora contratando a todos los desempleados!”; “Otorgaré amnistía a narcos”; “Sembraré maíz en Guerrero para acabar con la siembra de amapola”. “Devolveremos el control de la Educación a los maestros de la Coordinadora”; “No más evaluaciones punitivas en contra de los maestros”, “amor y paz con los empresarios”; “Lo pensé mejor; no cerraré el nuevo aeropuerto, solo haremos algunos ajustes”.

Y así podríamos seguir mencionando las promesas y correcciones de Andrés que a lo largo de su campaña electoral, y por más de 18 años, ha  repetido una y mil veces en cada uno de sus mítines a las masas que lo escuchan en un intento de aferrarse a la esperanza, a la ilusión de que por fin las cosas cambiarán para bien.

Llama la atención, dentro de ese multicolor abanico de ofrecimientos, algunos puntos que valen la pena tocar como es el caso del Sistema Educativo cuyos primeros cambios se originaron en Oaxaca al haber recuperado el Estado Nacional la Rectoría de la Educación en México  y que ahora, Esteban Moctezuma Barragán, empleado de TV Azteca, y Secretario de Educación en el gabinete virtual de Andrés, dijo que las organizaciones ciudadanas no sabían leer, que Andrés no había dicho lo que dijo, sino  que se refería a lo punitivo de la evaluación, es decir, ¿para que hacer evaluación, pobrecitos maestros si salen reprobados?

Otro caso de arrepentimiento fue que después del raspón que tuvo con los empresarios, Andrés metió reversa  con la amenaza de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto.

Estas promesas y contradicciones que ofenden por lo bobas que son y que, hasta  un tonto dudaría en creer, son  algunos de los anzuelos que lanza Andrés, pero  que cada día más se desgastan. Así lo hizo cuando en campaña visitó Oaxaca, cuna del activismo de la S22 de la CNTE que, como cada año, ha puesto en jaque a la capital y al Estado bloqueando carreteras, aeropuerto, estaciones de autobuses y asaltando comercios.

Incluso, ocupando las principales vías de comunicación en Ciudad de Mexico anticipando con ello su presencia  antes del 1 de julio; quizás como mensaje disuasivo previendo que Andrés pierda la elección y se de inmediata y violenta respuesta de la CNTE.

Como en tablero de ajedrez los candidatos mueven sus fichas y su imagen también. Andrés, por ejemplo, ha ido dejando atrás la guayabera y la camisa arremangada para cambiar su silueta con trajes que, como el mismo diría, “ni Obama los compra en Rodeo Drive”.

Imagen y declaraciones semejantes a las de Trump cuando Andrés declara y mañana Esteban lo traduce diciendo: “Es que no saben leer…”

Lanzará más anzuelos y habrá más guerra sucia como el video contra Anaya que nadie cree por lo burdo y carente de pruebas. Pero, así son las campañas, batallas que se alimentan de estrategias, de rumores, de falsedades, de perversidades, de traiciones, de mentiras, de porquería y eso lo sabe bien todo animal político.

Lo del video es una más de las torpezas que se diseñan en la cueva del PRI y que, como bumerán, se le ha revertido al victimizar a un candidato a quien se le ha acusado de todo, pero que nadie ha presentado pruebas ante la autoridad, sencillamente, porque son mentiras repetidas miles de veces y convertirlas en verdad como afirmaba el nazi amo y señor de la propaganda política del Reich, Joseph Goebbels.

Igualmente, Andrés se quejó de que se desató una campaña telefónica de dos mil quinientas setenta y cinco llamadas invitando a no votar por él.

Se calienta el horno al rojo vivo con rumores y especulaciones hasta el grado de que el Presidente Peña salió raspado al haber pactado con Andrés en el sentido de dejarlo pasar a cambio de que le garantizara cero acciones en su contra y su familia.

Las ofensivas partidistas arreciaron debido a que mañana martes es el tercer debate de los candidatos presidenciales que apostarán el resto de sus habilidades, virtudes y capacidades, pues será la última oportunidad  para demostrar quien de los tres candidatos es el mejor para gobernar a Mexico.

Último debate que despejará más dudas, confusiones y desvíos de las encuestas, a fin de acercarnos más a la realidad política y probar que las encuestas  no son votos.

Sea quien sea el vencedor en las urnas el 1 de julio, y posteriormente Presidente de la República, deberá observar con altura de miras los avances del país en su conjunto, porque volver a empezar y el borrón y cuenta nueva sería perversa venganza política que pagaría la nación.

@luis_murat

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