Luis Octavio Murat

En la medida que el tiempo se acorta las estrategias se afinan en las campañas electorales de cada uno de los candidatos, a fin de acortar distancias, o rebasar al adversario que puntea la carrera. Sin embargo, en la tabla de la competencia las cosas no han cambiado notablemente. El uno, dos y tres de los que ocupan estos lugares tienen el mismo nombre desde que inició la carrera hacia Los Pinos, o a la dirección con toque populista que se le ocurra a otro candidato.

Hasta ahora, creo es atrevido asegurar que uno de los candidatos será el triunfador de la justa presidencial. Los datos que arrojan las encuestas son riesgosos, toda vez que varias fallaron en elecciones anteriores como para creer y guiarnos de todo lo que informan. Prefiero esperar a que ocurran más acontecimientos, pues aventurado es, repito, dar por hecho que uno u otro ya definieron el resultado de la elección.

Estrategias en acción que se permiten todo y se admite a todos, mayormente en Morena, partido que le abre las puertas al mismo diablo con tal de asegurar el triunfo de la elección; el “ahora o nunca” repetido hasta la saciedad por uno de los gurus de “ya saben quien”, se susurra constantemente.

Personajes como Napoleón, el hijo del minero; Soros, a través de Open Society con operadores como Ebrard; Epigmenio Ibarra que produce pornografía light; los Padierna (Bejarano y ella) de larga trayectoria corrupta; René Fujiwara Montelongo, nieto de Elba Esther Gordillo; Fernando González Sanchez, yerno de la maestra; Lino Korrodi; Felix Salgado Macedonio; Cuauhtémoc Blanco; Gabriela Cuevas; Francisco Chiguil Delegado de la Delegación donde se encontraba el News Divine; y otros más, muchos más son los que hacen una lista larga y sorprendente, parecida a un cajón de sastre en el que cabe todo lo que ya no sirve; ropa que ya no les queda a los que primero la usaron.

Pero, el sastre puede hacer lo que quiera con los retazos, desde ajustarlos o desecharlos, cortarlos, zurcirlos o tirarlos al bote de la basura, según sean las necesidades del que lo está confeccionando, ajustando, corrigiendo o recortando.

Todo deshecho cabe en un cajón de sastre y eso, precisamente, se ha estado haciendo en Morena, recoger todo lo que ya no tuvo sitio en otras organizaciones políticas. Recibió a los que optaron por oportunidades políticas más seguras sin importar la traición, las lealtades, la militancia partidista y las ideologías, si es que todavía queda alguna en partido alguno; aunque no lo creo; eso se acabó para dar paso a un solo objetivo: el poder por el poder mismo, el pueblo que se joda.

Y lo estamos presenciando en esta carrera electoral que abarca todo espacio del sufragista en el que pueda oír, ver, discutir, polemizar y opinar acerca de los contendientes. Opiniones que van, desde lo absurdo hasta el uso de la razón, predominando lo que se ha dado en llamar “Guerra Sucia”, batalla en que las descalificaciones de uno contra otro predominan, no se diga en las redes sociales en las cuales el más rudo es científico, o en los 90 asesinatos cometidos contra funcionarios y candidatos partidistas.

Por eso, me parece que tres meses de campañas electorales son un largo tiempo que desgasta, no solo a los contendientes y a los sufragistas, sino al mensaje político y al lenguaje mismo hasta el punto de que llega el momento en que mensaje y lenguaje ya no son escuchados y que, de tanto oírlos, el contenido ya no comunica.

Se ha dicho de todo, insultos, consejos, promesas, rumores, ofensas, amenazas, de todo y contra todos, incluso, sabemos de familias que se han distanciado por no estar de acuerdo en las preferencias políticas. Lo que deja claro que el desgaste ya hizo su efecto.

Y no solo eso, sino que lo que se puede reflexionar de los llamados debates y entrevistas nos asombra cuando nos enteramos de los nuevos reclutamientos en Morena que hemos mencionados; lo que nos lleva a preguntar ¿Que pasaría si estos personajes llegaran al poder presidencial?

Supongo que el que se robó 52 millones de dólares de los mineros y solo ha devuelto 12, pues se podría llevar mínimamente el doble; Bejarano, el señor de las ligas, pues también, más fajos de billetes y más ligas que son baratas, ¿les gusta que se lleven al menos una maleta semanal de billetes en todo el sexenio?; Ebrard, el que hizo de la Ruta 12 del metro un desastre, a la que se le tiene que dar mantenimiento especial y constante, pues lo mismo, tal vez se le de la concesión de construir más lineas para que al final del sexenio nos encontremos con otros desastres similar al que dejó al término de su mandato. El de los hospitales de lujo como Médica Sur, también tendrá la oportunidad de construir más hospitales con el producto de las concesiones y negocios que le otorguen.

Y así nos podríamos seguir, escarbando en este profundo cajón de sastre para encontrarnos y asombrarnos con los retazos, hilachos y demás que están esperando que el sastre los use, les de sus ajustes y prepararlos para lo que podría ser la tercera derrota, o el “ahora o nunca”.

@luis_murat

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