José García Sánchez

José Antonio Meade propuso dar apoyos fiscales a los patrones para que afilien a las trabajadoras domésticas al IMSS, es muy buena idea pero mejor idea sería que todos los trabajadores que tengan un patrón coticen en el seguro.
Hay en el IMSS un ejército de coyotes que negocian con los patrones, muchos de ellos comerciantes judíos del centro de la ciudad de México, para no pagar las cuotas de seguridad social.
Este ejército de coyotes existe desde antes de que legar el hombre familia a la dirección general de ese instituto. Y Mikel no hizo nada. La corrupción dentro del Seguro Social está a la vista de todos, pero tanto Meade como el otro candidato por el PRI que tampoco es priista, saben lo que hay adentro del IMSS, como secretario de Hacienda debió asomarse a las entrañas de ese lugar.
Meade cree que puede dirigir un proyecto a los patrones en relación con sus trabajadores de limpieza. Es decir, empresas que preocupan personal de intendencia y así darles facilidades con los impuestos.
Meade desconoce que él y sus compañeros de equipo hicieron legal la figura del outsourcing, medio a través del cual las empresas, chicas, medianas y grandes contratan a su personal de limpieza, en por lo menos un 95 por ciento.
Entonces a quién se dirige Meade. Es difícil saberlo. Probablemente a las amas de casa que trabajan y deben contratar una trabajadora doméstica para apoyo delas tareas del hogar. En este caso que beneficios pueden obtener las familias. Difícil saberlo.
En el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, el candidato del PRI a la presidencia de la República prometió que hará deducible el Impuesto Sobre la Renta a las cuotas voluntarias de los patrones al IMSS.
Sin duda el apoyo que requieren estas trabajadoras debe ser sustancial, pero también ofrecerle apoyo legal, porque es precisamente en las casas de algunos funcionarios públicos donde más son explotadas con el pretexto de la importancia del personaje a quien sirven.
Es famoso el caso de la trabajadora doméstica de Guillermo Padrés cuando era gobernador de Sonora, quien la acusó de robo injustificadamente. Es ante esos abusos de personajes acostumbrados a abusar de los que la le ley y el gobierno debe proteger a las trabajadoras domésticas.
La tradición de ocupar trabajadoras domésticas de origen indígena tiene como principal causa su honradez; sin embargo, a muchas de ellas se les prohíbe hablar en su lengua frente a los patrones, creen que conspiran contra ellos. El promedio de las quejas de estas trabajadoras de denuncias de abusos es uno de cada diez, de esto debe informarse Meade antes de hablar con tanta ligereza de problemas que es evidente que desconoce.
En lugar de fijar edad para pensionar a estas trabajadoras porque su labor es principalmente física, donde la energía corporal va de por medio, y esto se merma con la edad, el bisoño candidato del PRI, mejor le apuesta a los beneficios con el IMSS, en lugar de ir directamente a beneficiarlas.
La falta de costumbre de beneficiar a las clases populares muestra en estos desaciertos e imprecisiones que en realidad no hay interés en impulsar los derechos delos vulnerables sino fortalecer los beneficios de quienes nadan en canonjías.
El tema de las trabajadoras domésticas no es tema que conozca Meade, es evidente. Vienen otros temas donde deberá estar mejor informado y más comprometido, por su bien.

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