Ante la declaratoria de Salina Cruz como una de las cinco “Zonas Económicas Especiales” del país; es necesario conocer lo que estas iniciativas representan para tener elementos que permitan un mejor análisis de lo que  tal decisión implica para nuestro futuro. En primer lugar, una Zona Económica Especial (ZEE), es definida  como  un “área en un país sometida a regulaciones económicas únicas, diferentes de otras áreas en el mismo territorio,  dichas regulaciones tienden a ser propicias para las inversiones extranjeras directas. La conducción de negocios en una Zona Económica Especial, típicamente implica que la compañía establecida en ese lugar, recibirá incentivos fiscales y la oportunidad de pagar menores tarifas” (Investopedia). Estas políticas vieron la luz en la década de los años 50 en Shannon, Irlanda y hasta el momento, el Banco Mundial indica que existen más de 4,300 en todo el mundo. Algunas con gran éxito,  como las ubicadas en el Sureste de Asía o la  India  donde indujeron crecimiento económico. Sin embargo, de acuerdo con el Centro Wilson, “no todas las zonas económicas han tenido éxito. Por ejemplo, cuando  las inversiones no arriban en las cantidades esperadas o llegan para irse después de algunos años de producción, aunado a que en ocasiones, incluso cuando se ha logrado atraer inversiones extranjeras, se ha fallado  en la creación de un clima económico apropiado, en el que se provea beneficios tangibles a las comunidades locales en la forma de salarios justos o equidad de ingresos; e incluso en modelos creados con buenas intenciones, fueron desarrollados bajo el reclamo de que es mejor un trabajo mal pagado que no tener trabajo”. En México, se ha promovido el establecimiento de ZEE, considerándolas como “áreas prioritarias para el desarrollo nacional”.

La Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, define a dichos espacios como: “Área geográfica del territorio nacional, determinada en forma unitaria o por secciones, sujeta al régimen especial… en la cual se podrán realizar, de manera enunciativa y no limitativa, actividades de manufactura, agroindustria, procesamiento, transformación y almacenamiento de materias primas e insumos; innovación y desarrollo científico y tecnológico; la prestación de servicios de soporte a dichas actividades como servicios logísticos, financieros, informáticos, profesionales, técnicos y de otra índole que se consideren necesarios conforme a los propósitos de este ordenamiento, así como la introducción de mercancías para tales efectos”.

En esta Norma, de la misma forma, se establece que una ZEE, debe tener la finalidad de “impulsar, a través de la inversión productiva, el crecimiento económico sostenible, sustentable y equilibrado de las regiones del país que tengan mayores rezagos en desarrollo social…” , especialmente en aquellos estados más pobres del país. Otro elemento relevante, corresponde a que se incorpora a una sección sobre impacto ambiental y social, en el que se prevé una consulta previa (artículo 18). De la misma forma que mandata la creación de Planes de Desarrollo para cada ZEE, en cuyos requisitos mínimos se destacan: el reforzamiento cultural y sustentabilidad. Premisas que esperemos no se encuentren en conflicto con la necesidad de agilizar trámites o los requisitos de los inversionistas para establecerse.

 

Sin duda, el reto de establecer una ZEE en nuestra Entidad no será fácil; ya que existen una serie de aspectos que de no ser evaluados y atendidos de forma previa, pueden desencadenar externalidades negativas en lo ambiental, social o económico, como ya se ha visto en otras regiones “desarrolladas” del país, donde el crecimiento económico va acompañado de  altos índices de contaminación, pérdida de tejido social y culturas, explotación de mano de obra, altos índices de violencia, entre otros.

Como lo comentan expertos historiadores:  la región del Istmo de Tehuantepec es una zona codiciada desde hace siglos, principalmente por su ubicación estratégica para el transporte de mercancías, o ahora la factibilidad de establecer empresas manufactureras. No obstante, previo al proceso de planeación y ejecución de la ZEE de Salina Cruz, se deben considerar las particularidades de nuestra región, con el objeto de que la intención de potenciar un desarrollo humano, sostenible y culturalmente adecuado sea posible.

No olvidemos que el territorio de la ZEE y su área de influencia, es sui géneris, con una configuración pluricultural integrada principalmente por chontales, huaves y zapotecos, quienes han protagonizado  luchas ancestrales por la defensa del territorio y de la cultura, y además, cuentan con  derecho de antigüedad sobre sus territorios, reconocido por instrumentos internacionales firmados y ratificados por el Estado Mexicano, como el Convenio 169. En el apartado ambiental, la zona es uno de los corredores biológicos de aves migratorias más importantes del mundo; así mismo, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), clasifica a parte importante de esta misma como Región Marina Prioritaria 43 “Tehuantepec”, aunado a que parte del corredor Salina Cruz – Coatzacoalcos, forma parte de la Región Terrestre Prioritaria 132 Selva  Zoque- La Sepultura. Respecto a la dinámica económica de la zona, ésta se caracteriza por una producción primaria y transformación a baja escala, de bienes y servicio de uso en su mayoría local, fuertemente vinculada a aspectos socio culturales, misma que se debe proteger. Finalmente, no dejemos de lado al aspecto agrario, en el que sobresale la existencia de propiedad social de la tierra a través de la figura de Ejido.

Bajo este contexto, considero importante y urgente, las siguientes acciones para lograr los objetivos planteados en el establecimiento de la ZEE:

  • En cumplimiento al marco legal, se debe realizar la evaluación estratégica de este proyecto, a través de procesos  incluyentes y participativos para orientar de mejor forma la toma de decisiones subsecuentes;
  • Revisión urgente de las experiencias de otras ZEE en el mundo para conocer los factores de éxito o fracaso de éstas;
  • Establecer salvaguardas ambientales y sociales, a través de unidades operativas especializadas;
  • Es importante desarrollar programas de capacitación para detonar la competitividad
  • Revisar los aspectos legales en materia laboral, ambiental, social y de  tenencia de la tierra; y
  • Fortalecer las capacidades locales para afrontar los retos que implica una ZEE.

Finalmente, con la declaratoria de la ZEE, visualizo dos panoramas: el primero y deseado, es que contemos con una Zona Económica Especial innovadora, ejemplo a nivel mundial del manejo de riesgos ambientales y socio culturales, donde los beneficios locales como ingreso decoroso, bienestar de la población y desarrollo humano son palpables. La otra opción, corresponde a tener una ZEE que  “crece” a costa de  subastar el capital natural,  la estabilidad social, riqueza biocultural y la  dignidad de los pobladores locales. El resultado depende de la voluntad, prioridades y capacidad de gobernantes y  empresarios y de la participación de la sociedad.

Como siempre, velaré por el buen destino de esta iniciativa, porque #AhoraesCuando atraer inversiones responsables y con compromiso social.

Referencias:

Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LFZEE.pdf

Definición de ZZE en https://www.investopedia.com/terms/s/sez.asp
https://www.gob.mx/zee
http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/Tsureste.html

Mexico´s special economic zones: White Elephants? En https://www.wilsoncenter.org/article/mexicos-special-economic-zones-white-elephants
https://www.economist.com/news/leaders/21647615-world-awash-free-trade-zones-and-their-offshoots-many-are-not-worth-effort-not

http://documents.worldbank.org/curated/en/343901468330977533/pdf/458690WP0Box331s0April200801PUBLIC1.pdf
Página de la Federación Internacional de Zonas

*La autora es Diputada Local y Presidenta de la Comisión Permanente de Ecología en la LXIII Legislatura del H. Congreso del Estado de Oaxaca.

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