“Corresponde a la nación el dominio directo de (…) los yacimientos minerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizadas como fertilizantes; los combustibles minerales sonidos; el petróleo y todos los carburos de hidrogeno, sonidos, líquidos o gaseosos”.

Así, de esta forma clara y precisa, quedaron promulgadas las bases de la riqueza energética de Mexico en la Constitución de 1917 y promulgadas por el Presidente Venustiano Carranza.

Al publicarse la Ley las compañías petroleras extranjeras establecidas en nuestro país desataron inaudita explotación de los hidrocarburos antes de que la ley se pusiera en marcha.

Puede afirmarse que esa jurisprudencia sirvió de base para que años más tarde un Presidente como Lázaro Cárdenas Del Rio, decidido, firme y sin temor a desafiar a las siete hermanas petroleras formadas por Standard Oil of New Jersey (Esso), que al asociarse con Mobil formó Exxon-Mobil; Royal-Dutch Shell; Anglo-Iranian Oil Company (AIOC) posteriormente conocida como British- Petroleum (BP); Standard Oil of New York hoy Mobil; hizo posible la Expropiación Petrolera.

La leyenda negra de estas compañías es interesante conocerla, sobre todo, para las nuevas generaciones que tienen prisa por cargar sus autos con Shell y el resto de las marcas que se establecen nuevamente en México.

Sucedió que las Siete Hermanas que explotaron durante varios años el petróleo de nuestro país; que arrebataron grandes extensiones de tierras a los campesinos; que compraron terrenos a precios irrisorios engañando a los legítimos propietarios al no decirles que debajo de sus propiedades se encontraban grandes riquezas energéticas —verdadera razón de las compras de las Siete Hermanas—.

Fue, Enrico Mattei, conocido como el padre de la industria petrolera italiana, el que las bautizó con ese sobrenombre a las empresas que dominaban el mercado petrolero en la década de los sesentas.

Es conocida la anécdota de que Mattei empleaba el mote de forma irónica, pues en el fondo de sus palabras se transparentaba una acusación por haber conformado un autentico cartel que se blindaba en forma unida y compacta, en lugar de fomentar la libre competencia industrial; impidiendo con esa actitud el crecimiento de empresas emergentes.

Las Siete Hermanas controlaban más del 90% del mercado petrolero mundial. Ese poder se originó en 1928 en una apartada provincia escocesa llamada Achnacarry lugar en la que se llevó a cabo un cónclave entre los líderes de estas empresas, acordando que trabajando unidos, en espacios determinados, serían mas fáciles y productivos los negocios petroleros.

Así nació el cartel más poderoso del mundo de la industria de hidrocarburos, definiendo cuatro acciones iniciales muy concretas: Regulación conjunta de la producción; establecimiento de cuotas y de áreas de mercado para la distribución de petróleo y derivados, exclusividad en la producción a estas empresas y cotización a precios FOB al el crudo estadounidense.

Se acordó “reducir los niveles de producción donde se presentasen excedentes, garantizar las capacidades de producción futuras y controlar las exportaciones y precios”.

Este acuerdo selló y marcó el dominio hegemónico de las Siete Hermanas en el mundo petrolero.

Con ese enorme poder las empresas petroleras llegaron, incluso, a controlar diversas economías y gobiernos de países emergentes.

Es por ello, que la decisión que en su momento tomó el Presidente Lázaro Cárdenas ha sido a lo largo de la historia de México un hecho valiente, gallardo, ejemplar que enorgullece a la nación y que a las nuevas generaciones se les debe mostrar para que sepan que sucedió aquel 18 de marzo de 1938, cuando Cárdenas decretó la Expropiación Petrolera en un mensaje desde el balcón de Palacio Nacional. El pueblo se volcó en la Plaza Mayor del Zócalo capitalino en apoyo de su presidente por la decisión patriótica que había tomado.

Los días que siguieron a la histórica decisión presidencial fueron emocionantes por la solidaridad expresada con acciones admirables de la nación al contribuir con lo que pudieron para que el Presidente Cárdenas pagara al cartel petrolero la indemnización correspondiente por la expropiación.

Alhajas, dinero en efectivo, como los cinco centavos que donó un niño llamado Martin Silva para el pago de la deuda, hecho que se se consigna en un recibo histórico fechado el 25 de abril de 1938 con folio 0011705.

Los pollos, gallinas y patos fueron llevados al Zócalo por las mujeres que alegres aportaban lo que tenían.

La respuesta fue sólida y decisiva, los trabajadores petroleros y la clase obrera organizada de la CTM, encabezada por Lombardo Toledano, fue contundente para realizar la expropiación. De esa forma, el Presidente de México, Lázaro Cárdenas; las organizaciones obreras dirigidas por Lombardo Toledano; el gabinete presidencial, pero, sobre todo, la nación, todos unidos defendiendo la riqueza energética de México, conformaron un gran país, poderoso y decidido a construir el desarrollo económico que le es propio.

Ha pasado mucho tiempo y la riqueza energética de Mexico casi ha desaparecido al secarse los pozos petroleros que por largos años sostuvieron la economía del país. Otros pozos han sido descubiertos, pero requieren altas tecnologías para explotarlos que no tenemos.

Pemex ya no figura en la lista de las empresas más poderosas del mundo. Prácticamente Pemex se debate en lamentable crisis económica al haberse agotado no solo la producción petrolera, sino los dineros que por largos años produjo el energético, sin haber previsto que diversificar la economía era lo conducente. Fue más cómodo y para los gobiernos posteriores al de Lázaro Cárdenas ser dependientes de la riqueza petrolera.

Hoy, México vive una realidad diferente al haber dilapidado su riqueza petrolera; nuevas leyes se han aprobado, leyes que permiten la inversión directa extranjera para explotar el crudo en aguas profundas. Solo el tiempo dirá si ese fue el rumbo acertado.

@luis_murat

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