Luis Octavio Murat Macías

Andrés Manuel Lopez Obrador dió a conocer el plan de seguridad en caso de que sea el próximo presidente de la República. Anunció que en tres años y haciendo un acto de Fu Manchú la inseguridad desaparecerá del territorio nacional. Presentó también a quien sería su secretario de Seguridad Nacional:
En efecto, Alfonso Durazo fue escogido por el dueño de Morena para ser responsable del delicado cargo de Seguridad Nacional que exige responsabilidad probada; que requiere a expertos en cargos similares; que cuenten con altos estudios sobre el tema configurados en países que tienen larga experiencia sobre ese rubro como lo es Israel, España, Inglaterra y Francia.
Aún así, estas naciones no han escapado del terrorismo y la violencia a pesar de contar con policías de alta graduación y legislaciones que les permiten el uso de la fuerza sin consentimientos.
Sorprende, por lo tanto, que al ser grave la inseguridad en México, López Obrador abra su caja de Pandora con tales sorpresas y nos muestre un conejo de grandes orejas que asombra a quienes tenemos esperanza de que la maldad, el asalto, la criminalidad, el secuestro y el crimen desaparezcan y no solo disminuyan; solo que al conejo los tres años calculados no le alcanzan para llegar a esa meta.
Sobre todo, cuando nos damos cuenta que nuestros impuestos son tirados a la basura cuando observamos al cuerpo de choque de la policía (granaderos) robar las tiendas de teléfonos inteligentes en la Plaza Meave como vulgares asaltantes.
Lo ocurrido rebasa lo vergonzoso, causa nausea estar gobernados por gobiernos inexpertos, corruptos y frívolos; causa pena vivir en un país y ciudades gobernadas por gente vil y mediocre, a quienes poco o nada les importa la civilidad propia de la inteligencia.
La policía es un asco por haberse corrompido, las comunidades están a merced del crimen de todo tipo, desde el criminal solitario hasta el cartel sofisticado.
Por todo ello, causa desánimo el anuncio que hizo López Obrador en cuanto a seguridad nacional, toda vez que en su mensaje incluye dos temas que no satisfacen: uno, que en tres años la inseguridad galopante en México se acabaría. Esa promesa es imposible cumplirla, o al menos que se pacte con los crimínales, lo cual convertiría oficialmente al gobierno cómplice del crimen.
Esa declaración o metida de pata de Lopez Obrador la trató de enmendar Arturo Durazo: “lo que quizo decir es dar amnistía a los campesinos”, olvida Durazo que las declaraciones de Lopez Obrador están grabadas y publicadas en todos los diarios.
Dos, que el posible responsable de la seguridad nacional, Alfonso Durazo, presentado siempre con la credencial de haber sido secretario particular de Luis Donaldo Colosio como si eso fuera patente de corzo para acceder de inmediato al cargo que se le antoje por lo que me pregunto: ¿ Y eso que?
¿Haber sido secretario de un político asesinado que significa?
¿Es suficiente calificación haber sido el secretario de quien no pudo ser lo que quizo ser porque lo liquidaron. No, no es garantía ni es suficiente para garantizar el mejoramiento de la grave situación de inseguridad que padece el país?
Lo decente, lo correcto, lo ético, lo moral, es dejar a Colosio descansar en la paz de los sepulcros y no continuar utilizando su nombre y su memoria como llave para abrir puertas y obtener beneficios.
¿Haber sido secretario del Colosio, el hombre caído en Tijuana, hace más apto a Durazo para ocupar el cargo de secretario de seguridad nacional, en caso de que López Obrador llegue a ser presidente de México?
Durazo juega también con otras cartas de presentación como la de haber sido secretario de Vicente Fox, solo que sus continuos choques con Martita lo pusieron de “patitas en la calle”.
Sobre seguridad, Durazo no tiene la menor idea de lo que esto significa, pero si cuenta con ella que la muestre.
Por otro lado, a Durazo no se le puede negar la capacidad de chapulín que le caracteriza para saltar de un cargo a otro sin importar partidos con diferentes tendencias, lo mismo conservadores que todo lo contrario, sea el PRI, el PAN y ahora Morena.
Preocupa la versatilidad de Alfonso Durazo, toda vez que López Obrador tiene amplias posibilidades de ser presidente de México y de llegar a serlo la inquietud de la nación respecto a la seguridad a cargo de un inexperto tan versátil, ¡Caray! es para preocuparse, sobre todo, cuando hay deseos de pactar con el crimen organizado.
Existe un ejemplo histórico respecto a la inexperiencia en el cargo: Cuando Marcelo Ebrard fue jefe de la policía no tenía experiencia en esas actividades. Sin embargo, López Obrador lo designó titular de Seguridad Pública.
Y sucedió que el 23 de noviembre del 2004 en el poblado de San Juan Ixtayopan, delegación de Tláhuac, tres policías fueron salvajemente linchados e incinerados en la vía pública, acto primitivo al que el jefe de la policía, Marcelo Ebrard le dio la vuelta, se escabulló y no le hizo frente a tan salvaje acto público. Sencillamente el jefe de la policía del Distrito Federal se escondió presa de pánico.
Concluyendo, el nombramiento anticipado de Durazo me parece un acto precipitado que, de llegar a producirse, causará más preocupación al no tener el sonorense, como hemos mencionado, las calificaciones para ocupar tan delicada responsabilidad, sobre todo, de un chapulín colorado que en todas sus presentaciones la tarjeta de Colosio va por delante lo cual me parece irónico pues recordemos que Luis Donaldo fue asesinado por la pésima seguridad del estado mayor Presidencial y de un secretario particular que no se las olió. ¡Vaya tipo!
@luis_murat
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