La razón de cuestionar a los líderes en los partidos es porque, como ciudadanos les pagamos y tenemos el derecho a seguir de cerca el procedimiento que están haciendo los partidos para que escoger a quienes nos representen, y sea cual sea el método que empleen, nos garanticen a la población que sus propuestas, específicamente plurinominales, realmente representan minorías y no responden a un interés mezquino de manipular desde sus dirigencias de partido a sus fracciones en la cámara de diputados.

Así mismo, los loables esfuerzos que los ideólogos de los recientes partidos en México, en su afán por proponer en sus ofertas una alternativa política que sea más incluyente y lejos de los vicios de antaño que han frenado el desarrollo del país y lo han dejado en manos de unos pocos, se cristalizan hoy con la conquista de espacios legislativos en las cámaras de diputados de los estados por los nuevos partidos, lo que dio la pauta a otro de los pilares de mi investigación de tesis: El método de insaculación.

Es conveniente empezar pues con el fundamento sólido de uno de los teóricos en la academia electoral que explican la teoría de representación proporcional (plurinominal), Dieter Nohlen quien expone que por lo que concierne a este tema “su función principal puede consistir en una representación parlamentaria de los grupos sociopolíticos de acuerdo con la fortaleza numérica en el electorado; en este caso, la evaluación debe fundamentarse en la cuestión de si un sistema dado de representación proporcional realmente consigue alcanzar este objetivo o no.”

Es decir, la representación proporcional debe estar representada política y socialmente por los grupos minoritarios más fuertes. Debe haber una FUERZA NUMÉRICA que respalde la elección de cada candidato. Si no es así, simplemente no es representación proporcional, puede ser otro sistema de elección, pero no ese.

El método de insaculación es el sorteo que se hace mediante dos tómbolas (una de mujeres y otra de hombre) con 125 nombres cada una, que corresponden a los 25 distritos locales de Oaxaca. Se define en asambleas distritales y consiste en determinar en cada una de ellas diez propuestas (cinco hombres y cinco mujeres) por voto universal, directo y secreto. Los cinco hombres y cinco mujeres que tengan más votos participarán, junto con los diez electos en cada uno de los demás distritos de la entidad. Existe igualdad de oportunidades, porque de cada distrito sacaran a 10 y competirá con los otros de los demás distritos, el tema es que basta las viejas prácticas cacicales para incidir en los nombres de la lista en cada distrito y al final simplemente dejar a la suerte quienes serán los 17 que nos representaran.

Sin embargo, por atractiva y novedosa que parezca, desvirtúa el espíritu de la representación de las minorías, de aquellas personas que participan activamente en cada uno de sus partidos, que sin pago alguno más allá del integro propósito de que su candidato lleve a la cámara las iniciativas que les permita la mejora como minoría. Lo desvirtúa porque de manera aventurera pone el futuro, no solo de las minorías, sino de la entidad sustituye a la democracia y la protección de los derechos políticos de los que trabajan desde sus trincheras, por el azar.

Es por ello que hoy, debemos al igual que aquellos que han tratado de mejorar el sistema de representación democrática, salir de nuestro estado de confort, tomar nuestras herramientas socio-teórico y jurídicas, para construir un verdadero sistema de partidos e ir en busca de la adecuación que la actual realidad política, las bases de partido y también el pueblo demandamos.

 

Basada en la tesis de Marco A. Toledo “La prelación como método de elección de candidatos de representación proporcional en el Partido de la Revolución Democrática de Oaxaca en 1998”

 

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