El primer desenlace de la desafortunada cobertura periodística del IIS-19 (el segundo sismo del 19 de septiembre) con el rescate debajo de los escombros de la inexistente “Sofía”, alumna de la Escuela “Enrique Rébsamen” en la Ciudad de México, también significó el primer revés al periodismo.

La verdad revelada por la Secretaría de Marina al reconocer que ofreció información errónea, descubrió que en el fondo, el tema no sólo no incluye instituciones públicas como la misma SEMAR, la Presidencia de la República o la Secretaría de Educación Pública (SEP); televisores privadas – como TELEVISA o TV AZTECA-, sino también la capacidad profesional de quienes ejercen la responsabilidad de informar al ciudadano en momentos de desastre.

Pero sin adelantar juicios, un primer saldo, sostiene que una coyuntura en el periodismo está resuelta: nunca dudes en decidir entre rapidez y precisión. Si hay que sacrificar una, hay que valorar que es preferible perder una nota que perder toda la credibilidad.

Un segundo apunte indica que tampoco se puede ir en contra de la naturaleza misma del periodismo: la primicia y la investigación. La primera es regla natural y la segunda esencia de su naturaleza.

Pero lo innegable es que como ciudadanos, en algunas ocasiones nuestro Facebook también se ha convertido en la Secretaría de la Marina. Ha manejado información o noticias falsas, pronosticado terremotos con fecha y hora, asesinado a algunos vivos y resucitado algunos muertos.

En otras, nuestro Whatsapp se ha convertido en Televisa, Televisión Azteca o La Jornada o Proceso : a conveniencia se ha deslindado de información o noticias falsas que les fueron remitidas por otros contactos y sin verificar.

Y en algunas más, nuestro Twitter destrozó honras y credibilidades en un intento de reafirmar nuestra verdad con solo reproducir el tuit, sin verificar la fuente de información.

Tuve comunicación con periodistas, reporteros, comunicadores, jefes de comunicación social, académicos, analistas y dueños de medios de comunicación. Ellos también tiene el temor que el caso “Frida” lleve al periodismo a más disyuntivas y no le alcance el tiempo para reconstruir el presente profesional. El del aquí y ahora.

De ahí, una necesaria reflexión que tenga como origen al lector, televidente, radioescucha, audiencia o ciudadano, dónde se precisen los alcances del ejercicio profesional del periodismo y sus objetivos más altos en tiempos de caos y violencia, pero desde la realidad de quien recibe la información y percibe otra realidad.

Por eso, agradeceré sus comentarios sobre lo que debe o no deben hacer los medios en estos casos; sobre algunos hechos lamentables que deben ser investigados, explicados y publicados y donde periodistas, comunicadores y medios de comunicación locales, regionales, estatales, incluso nacionales e internacionales que cometieron errores graves como el caso de “Frida”.

El rescate de la credibilidad del periodismo es diaria como también lo es su sepultura.

Bienvenida la crítica.

Francisco J. Sánchez
Periodista
Director de la www.lacoyuntura.com.mx
franciscosanchezhernandez@yahoo.com.mx

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