Isidoro Yescas

El exgobernador Gabino Cué quiso construir el Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín para hacerle el favor a su socio Zorrilla, entonces Secretario de Turismo y copropietario del hotel Victoria.
Hubo oposición ciudadana, pues el Cerro del Fortín no es un cerro cualquiera sino patrimonio natural y cultural de la humanidad.
Por conducto del IEEPCO, el gobierno del estado llevó a cabo una “consulta ciudadana” a modo que tuvo un costo de más de tres millones de pesos y que, finalmente, resultó un fiasco.
La presión ciudadana, y la intervención de altos funcionarios del gobierno federal y de la ONU, terminaron por obligar al gobierno de Cué a cancelar el proyecto en el Cerro del Fortín. A cambio, construyó, por la zona, un costoso e inútil estacionamiento.
Como sede alterna para construir el CCCO se escogió el espacio que ocupó un viejo estadio. La obra se licitó y presupuestó en 377 millones de pesos.
Pero el sexenio de Cué se acabó en diciembre del 2016 y el gobierno priísta de Alejandro Murat, por conducto de SINFRA, continuó la obra con nuevo formato, nueva empresa constructora que no se molestó en participar en alguna licitación pues se la otorgaron por asignación directa y con un nuevo presupuesto de 471 millones de pesos.
Casi la concluyeron en tiempo récord con todos los asegunes de una obra hecha a las carreras.
Ahora, faltará saber si por las prisas en su construcción no observa fallas estructurales, o problemas colaterales para las colonias aledañas como ya se viene advirtiendo.
Pero eso por ahora poco importa: ya tenemos Centro de Convenciones y eso será más que suficiente para olvidarnos de todas nuestras viejas y nuevas carencias.
Septiembre 7 del 2017.

 

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