Ciudad de México.- Para Odilia, ingresar al kinder no fue igual de emocionante como para cualquier niño de la Ciudad de México, debido a que sólo hablaba chinanteco (lengua indígena del estado de Oaxaca), lo que dificultaba su proceso de enseñanza y su relación con sus compañeros.
Ante esa situación, la profesora solicitó apoyo a la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), quien designó a Ismael Pérez, intérprete traductor en lengua chinanteca, para que ayudara a la pequeña originaria del estado de Oaxaca.
Con ese apoyo, Odilia recibió una educación bilingüe, logró interactuar con sus compañeros y hoy ya salió del kinder y se está preparando para ingresar a la primaria.
Isamel permaneció durante 64 horas apoyándola como intérprete y le tradujo sus materiales escolares, canciones y juegos infantiles, de esta forma demostraron que el idioma no es un obstáculo para garantizar educación a las personas indígenas en la capital.
“En la primera clase yo le hablé en chinanteco y no me quiso hablar y ya en la segunda clase me sonrió y empezó a hablar algunas palabras”, indicó Ismael Pérez, quien forma parte de la Red de Intérpretes-Traductores de Lenguas Indígenas Nacionales.
En entrevista con Notimex, refirió que el padre de Odilia viajó a la Ciudad de México en busca de empleo y posteriormente su madre y ella decidieron alcanzarlo, sin embargo, su permanencia en la ciudad ha sido complicada por sólo hablar su lengua materna, el chinanteco.
Ismael indicó que trabajó con Odilia temas básicos como pensamiento matemático, desarrollo social y personal, con lo que se logró que participara más durante las clases, pero ahora está preocupado porque cuando entre a la primaria ella podría necesitar más ayuda.
“Para un niño indígena ver a alguien que hable español le da miedo porque no le entiende o símplemente por ver una persona extraña a su comunidad, porque nacen y todo es en su lengua materna”, señaló.
Dijo que este trabajo lo hace con mucho gusto porque él sabe que la vida en la ciudad es muy complicada cuando se migra, “es difícil porque no conoces a nadie, no te aceptan, no hay trabajo formal o cuando caes en un problema en unas oficinas o en un reclusorio”.
Ismael decidió formar parte de este colectivo porque en 1984, cuando llegó a la Ciudad de México, también se enfrento a una situación similar, pero en ese tiempo no se contaba con asistencia de ese tipo.
“Al no saber hablar español era muy difícil encontrar un trabajo que no fuera pesado y como no tenia donde quedarme hubo situaciones donde tuve que dormir en el piso tapándome con bolsas de cemento; el servicio médico casi no lo usaba porque no sabía donde”, relató.
Ismael tiene 48 años y se siente muy orgulloso de que sus dos hijos hablen chinanteco y español, porque de esta forma mantienen viva su cultura, aunque estén lejos de su tierra.
Consideró que la Ciudad de México le ha brindado muchas oportunidades para desarrollarse, pues ahora ya tiene un empleo y una casa para su familia.
Hoy, agregó, hay muchas oportunidades para crecer, solo es cuestión de buscarlas, es por ello que llamó a sus paisanos a no caer en el camino fácil y a esforzarse por conseguir sus sueños.
“Yo le diría a toda la gente que venga a la ciudad, que venga con esa actitud positiva de querer hacer algo en la vida. Con esa mentalidad ellos pueden llegar a hacer muchas cosas en la vida”, aseveró.
“Trabajo hay, hay que buscarlo y hay que anhelar ser alguien en la vida y no caer en vicios, no dejar a nuestras comunidades en vergüenza. Que no tengan miedo porque hay lugares donde los pueden apoyar”, finalizó.

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