Con recitales y conciertos ofrecidos en lenguas originarias como el zapoteco, el mixteco y el náhuatl, Edilberto Regalado Ordóñez es un tenor radicado en Alemania que visita el país con frecuencia para cantar música tradicional mexicana, como lo hizo al participar en la primera Feria de las Lenguas Indígenas Nacionales.
Regalado Ordóñez se define como un cantante honesto que siente lo que canta e interpreta con sentimiento la música tradicional mexicana y la clásica del repertorio operístico.
En declaraciones a la Secretaría de Cultura federal, puntualizó que “los juchitecos estamos muy orgullosos de nuestra lengua, comparado con otras regiones no nos apenamos ni avergonzamos ni tememos ser discriminados”.
Regalado aseguró que para ellos es como una bendición hablar lengua indígena, cuando tiene la oportunidad con algún paisano o amigo habla o bromea en zapoteco, que es una lengua maravillosa que no se olvida, comentó al considerar que hablar lenguas indígenas le ayudó a aprender el alemán, francés e italiano.
Durante su participación en la Feria de las Lenguas Indígenas, organizada por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) y realizada en días pasados en el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart), interpretó piezas como “Guendanabani”, “La llorona”, “La Martiniana”, “Bacaanda”, -las cuatro en zapoteco-.
También, “Nuestro gran padre Cuauhtémoc”, en náhuatl, “Canción mixteca” y en el idioma español “Lindo Oaxaca”, “Amor mío”, “La Sandunga” y “Llévame oaxaqueña”.
Por otra parte, cuenta con un repertorio de 55 roles principales de tenor y ha colaborado para importantes casas operísticas alemanas, como Schwerin, Koblenz y Rudolstadt.
Originario de Juchitán, Oaxaca, consideró que de haberse quedado en México no habría desarrollado una carrera en la ópera, ya que en el país europeo la competencia es mayor, al presentarse a diario en diferentes funciones y producciones, así como hay nuevos montajes cada mes o dos meses y se debe aprender nuevas óperas.
En los conciertos, después de cantar a los clásicos, al final interpreta piezas en lenguas indígenas.
“Entono canciones de mi tierra para decir que soy de un rincón maravilloso de Oaxaca y mostrarles nuestras lenguas que son sinceras, ingenuas y francas.
A ellos les fascina y parece tierno que uno cante en su lengua originaria, pues se les está mostrando nuestra infancia y lo que somos. Los artistas siempre expresamos nuestro sentir y vivencias a través de lo que hacemos”.
Recordó que inició en la música para recordar cómo cantaba su padre, quien falleció cuando él tenía 11 años, además de que al entrar al Conservatorio Nacional de Música, dos maestros lo impulsaron a cantar ópera, ya que es un canto muy honesto, donde asegura que no se entra por recomendación.
“A través del canto se puede fascinar a la gente, en el sentido de hacerle revivir lo que no existe, de mostrar el absoluto amor hacia la vida. Me da orgullo o me hace feliz el hecho de haber logrado una técnica para cantar, no sólo que sea una voz sofisticada, sino natural”.
El tenor mexicano espera regresar en el mes de diciembre, para cantar una misa en la Catedral de Oaxaca.
Su trayectoria artística inició en 1992, con un salto en 1996, al participar en una audición en la ciudad de Nueva York donde participaron 700 cantantes de todo el mundo y obtuvo una Beca en el Opera Estudio de la casa Zürich, para después irse a vivir a Alemania.

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