Othón Cuevas

Con él naces y creces pues de niño una rociada con mezcal te saca más que un suspiro y con él se va el susto y el espanto.
Alegra las interminables fiestas y es un “saca palabras” y un “salta pa’ tras”!!!! Ríes de alegría y como que el corazón se agranda y se ama más, mucho mas, bendito sea el mezcal.
Es dulce pero igual amargo si en el alma hay tristeza y las penas en él quieres ahogar. Como gotas destiladas brotan lágrimas de tus ojos que, confundidas en la copa, se acordonan como perlas de un mezcal de calidad. Qué buen amigo el mezcal en los momentos de abandono y soledad.
Sorbo a sorbo como la vida misma se disfruta, se bebe, se besa como a la mujer amada! Mezcalito de mi vida, mezcalito de mi amor, que fuera de mi sin ti sin tu candor.
Se dice adios al ser querido y con la copa en la mano se despide cayendo gota a gota en el fondo de la tumba. Ya no hay susto, ni amores ni desengaños, solo el gusto de saber que asi vivimos y asi bebimos!
Y con él también se dice adios! La última y nos vamos! El camino es largo y la vida sigue y que siga con mezcal. Salud!

 

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