Iván Santiago Marcelo

Originaria de la Mixteca Alta de Oaxaca y muy honrada de hablar su lengua materna, la soprano Edith Ortiz, mejor conocida como “La Alondra Mixteca”, canta ópera para promover y mantener vivas las lenguas indígenas de México.
La mujer indígena de gran sencillez y carisma, nunca imaginó pisar los escenarios más importantes del país, ni viajar por diferentes países del mundo, para llevar un pedacito de la grandeza cultural que tiene México.
“Yo me siento muy orgullosa de hablar mi lengua porque a través de ella me he abierto muchas puertas, he tenido la oportunidad de cantar en mi país y también en el extranjero, gracias a ello estoy donde estoy (…) Gracias a que hablo en mi lengua, canto en mi lengua, he conocido lugares muy hermosos de este planeta”, relata a Notimex.
La música de su tierra la ha cantado en maya, náhuatl, zapoteco, mazateco y mixteco, en escenarios como el Auditorio Nacional, Palacio de Bellas Artes, Alcázar Castillo de Chapultepec y el Zócalo Ciudad de México.
También se ha presentado en el Centro Nacional de las Artes, Museo del Templo Mayor, Lunario del Auditorio Nacional, Museo Nacional de Antropología e Historia, Monumento a la Revolución, Centro Cultural Universitario Tlatelolco, Museo de Culturas Populares, entre muchos más.
Además, ha viajado con su música a diversos estados del país como Oaxaca, Puebla, Morelos, Hidalgo, Chiapas, Guerrero, Aguascalientes, Coahuila, Guadalajara, Sonora, Sinaloa y Baja California.
Entre las canciones que interpreta Edith Ortiz en mixteco se encuentran Ni kentari ñuri vii (salí de mi pueblo), ita un yuku (flor del campo), yaa Ndikandy (música del sol), titu xa´an nuri (bésame mucho); en maya, ba´alam (Jaguar); en mazateco, ndaxkié (Rio Sapo); en náhuatl, kualtzin il huicatl (Cielito Lindo); y en zapoteco, tifeu (El feo).
Los sonidos de las lenguas indígenas de este país no sólo se quedan en México sino que la han llevado a las ciudades estadounidenses de Seattle y Washington, así como a Nueva Zelanda y España, donde ha dejado sorprendidos al público que la ha escuchado cantar.
Hoy, la Alondra Mixteca se siente afortunada de haber nacido en la comunidad indígena Villa Guadalupe Victoria, San Miguel el Grande, Tlaxiaco, y además, que sus padres le hayan inculcado su lengua materna.
“La música siempre ha sido como parte de la familia, es una tradición porque mi abuelo fue músico violinista, después mi papá también tocaba el violín; esa tradición se ha ido fomentando en la familia y yo tengo esa fortuna de seguirla”, cuenta la mujer indígena.
Desde su infancia cantaba en su familia, en los festivales de la escuela y en un grupo de cuerdas que organizaba su padre, pero decidió pulir su voz e inició sus estudios en el Centro de Educación Artística “Miguel Cabrera”, en la ciudad de Oaxaca y después en la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Una dicha cantarle a mi tierra en su lengua”
La Alondra Mixteca llama a los pueblos indígenas a no avergonzarse ni tener miedo de hablar en su lengua materna, pues para ella es un honor hablarla y cantarla porque le ha abierto muchas puertas.
“Es muy importante seguir fomentando nuestra lengua materna (…) A través de la música, a través del canto hay que darla a conocer, aunque ya se conozca en algunos lugares, hay que darle esa importancia, ese amor a nuestro pueblo, ese amor a nuestra lengua, y como agradecimiento a nuestros abuelos que nos han heredado esa tradición”, expresa.
Para ella no sólo es importante cantar en México sino también en otros países, donde ha sido “una experiencia padrísima porque conoces otras tradiciones, convives con otras personas que hablan su propia lengua”.
Señala que somos muy afortunados de contar con una gran diversidad cultural y por ellos “debemos de valorar todo esto, como jóvenes y como niños siempre es importante seguir fomentando esto a las nuevas generaciones para que se valore siempre”, asegura.
Cuando iniciaba sus presentaciones en los escenarios, los nervios invadían a Alondra, pero con el paso del tiempo comprendió lo valioso que es ser indígena y hablar su lengua, desde entonces dice “esto es lo que soy, esta es la música de mi país y aquí estoy presente”.
Para fomentar las lenguas originarias, la soprano mixteca viaja a las comunidades de Oaxaca, Estado de México y Baja California, donde a través de la música enseña la importancia de hablar su lengua.
El camino no fue fácil pero hoy puede decir con mucho orgullo que ya suman seis discos que ha logrado producir con mucho esfuerzo y ya se encuentra en proceso del séptimo.

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