Phoenix, Arizona.- Los mexicanos indocumentados en Estados Unidos viven con el temor cotidiano de ser detenidos y con la preocupación de la separación familiar, sentimientos avivados con las políticas antimigratorias adoptadas por el presidente Donald Trump.
“Temor tengo porque uno no sabe (que va a pasar) con este señor que entró de presidente; tengo el temor de que algún día me detengan, y me manden para mi país y mis hijos se queden aquí”, comentó Josefina Padilla, llegada a Estados Unidos en 2002, a la agencia de noticias Notimex.
Junto con su esposo, esta mujer de unos 40 años salió de un pueblo de Oaxaca, junto con una niña de ocho años, otra de ocho meses y otro en su vientre y que nació en territorio estadunidense.
Con las nuevas medidas antimigratorias adoptadas por Trump -que ampliaron el espectro de quienes son prioritarios para deportación, incluidos quienes han cometido faltas administrativas- Padilla tiene miedo a la división familiar.
De los cuatro miembros de la familia de Padilla, dos están expuestos a la deportación, dos niñas están protegidas por el Programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA) y otra por nacer aquí tiene nacionalidad estadunidense.
Las historias de la mayoría de los mexicanos con condición irregular en Estados Unidos tienen algo en común: migraron de México para buscar una mejor condición económica para su familia ante la falta de oportunidades en sus comunidades.
Pero cuando llegaron aquí, la situación fue diferente a la soñada al tener que dedicarse a actividades que ni siquiera hubieran pensado en México.
“No pude hacer nada de lo que sabía hacer -como secretaria- así que tuve que lavar baños, cuide niños, me desvele”, dijo María Cruz, quien con un medio centenar de indocumentados contó sus historias en un foro organizado por Agenda Migrante y Chicanos por la Causa.
Cruz, originaria de Atotonilco (Hidalgo), señaló que “este país nos ha dado muchos sinsabores y mucha gente se pregunta: por qué no se regresan y la cuestión es que muchos no tenemos a qué ir a México; vendimos nuestras casas, nuestros padres ya se fueron (murieron)”.
El mismo sentimiento es expresado por Josefina Padilla, cuyo esposo fue deportado hace 15 días con la amenaza de que si vuelve a ingresar y es capturado será encarcelado durante 10 años.
A pesar de ello, “este país es más nuestro país que México; mis hijos (dos, uno de ellos nacido en Estados Unidos) que no conocen nada, son los que no están dispuestos a regresar porque no quieren empezar una nueva vida en un mundo muy diferente”, dijo Padilla.
Ese mismo sentimiento de no regresar a México, lo experimento Mitzi Castro, quien de pequeña fue traida por sus padres a Estados Unidos -razón por lo cual es una “dreamer” -como les dicen a todos los beneficiados por el DACA.
Castro, ahora una graduada en Ciencias de la Comunicación con el sueño de también estudiar leyes para defender a sus paisanos, recién estuvo cuatro días en México en su primer viaje desde que sus padres la trajeron a Estados Unidos hace unos 20 años.
“Antes tenia la idea de que si iba a ser deportada, lo iba a odiar o no iba a estar a gusto; pero estar allá y ver la gente tan luchadora, ver tanta cultura, me agrado bastante y me permitió valorar lo que tengo acá”, señaló Mitzi.
Ante la constante zozobra que viven los mexicanos por carecer de documentos de residencia, Azucena García, una activista migratoria, quien salió de Coatzacoalcos (Veracruz) hace 20 años, recomendó al gobierno mexicano incrementar los apoyos legales y la información.
“Tenemos que informar a las familias porque a veces no saben cuales son sus derechos. Si no le abres a un oficial, no te puede sacar a la fuerza de tu casa, pero a veces la gente por miedo va y abre y ya te fregaste. Eso la gente no lo sabe”, dijo García.
En medio del temor a ser detenidos y el incremento de las deportaciones por faltas menores, Castro indicó que los mexicanos ahora adoptan mayores precauciones, como por ejemplo al conducir.
Los mexicanos, quieren evitar con esto vivir la experiencia de Guadalupe Ortíz, quien la semana pasada fue detenida y deportada luego de acudir, como todos los años a reportarse a las autoridades luego de cometer falsificación de documentos.

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