Miami, Florida, Estados Unidos.- La mexicana Josefina Huerta, de 62 años de edad de los cuales lleva 20 años viviendo en Homestead, en el sur de Florida, firmó por primera vez en su vida una carta poder notarial para que un familiar se encargue de su automóvil y sus pertencias en caso de ser deportada.
Rossana Araujo, de 49 años, originaria de Montevideo, Uruguay, con 14 años en Miami, creó una red de amigos en Whatsapp para avisar a otros amigos indocumentados por si es detenida, y ya designó a la persona que se hará cargo de su hijo en la escuela y de su cuenta de banco y computadora.
Juan Pérez, 25 años y originario de Oaxaca, México, lleva cuatro años en Immokalle, a donde vive en un departamento con otras seis personas “sin papeles”, sabe que no tiene que abrir la puerta si toca un oficial de migración y no trae una orden de un juez.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos están modificando sus hábitos de vidas y sus rutinas ante las medidas migratorias adoptadas por el presidente estadunidense Donald Trump.
“Es la primera vez que tengo miedo, tengo miedo de salir, yo no manejo, pero tengo miedo de tomar el tren o el autobús”, dijo a Notimex Rossana Araujo, quien por su condición de activista proinmigrate se siente que está más en la mira de las autoridades.
La mexicana Josefina Huerta dice que ha recibido consejos de sus compañeros en el trabajo de revisar bien las luces traseras de su automóvil, ya que debe manejar todos los días a su empleo.
“Yo manejo todos los días y no tengo licencia y me da miedo que me pueda detener un policía”, señaló Huerta, mientras apilaba una a una las tortillas que salían de una máquina en la tienda de comestibles “Mexico Market” en la comunidad agrícola de Homestead.
Huerta senaló que no le gustaría regresar a su país, ya que aquí echó raíces y sus dos hijos, también indocumentados, viven en Estados Unidos con sus familias.
El temor y la ansiedad entre los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se estima viven en Estados Unidos se intensificó en los últimos días, luego que el gobierno de Trump amplió la lista de deportables.
A diferencia de la anterior administración que daba prioridad a la deportación de inmigrantes convictos de delitos graves, ahora la lista incluye a inmigrantes que cruzaron la frontera de manera ilegal, que no tienen autorización para estar en el país, que han sido acusados o declarados culpables de delitos, e incluso los sospechosos de algún delito.
Lucas Bénitez, de la Coalición de Trabajadores Agrícolas de Immokale, dijo que el miércoles mantuvieron un foro comunitario con una abogada de inmigración para explicarles “sus derechos” a los trabajadores y que adopten “un plan de contingencia” en caso de ser detenidos, el cual incluye el número de un abogado, y quién se hará cargo de sus pertencias o hijos, ya sea el caso.

DEJA UNA RESPUESTA