Un proyecto de campaña electoral debería ser un ejercicio de honestidad y transparencia ante los votantes, no un documento heterogéneo que nadie lee, como acaba pasando. Actualmente hay muchas críticas contra el Gobierno Estatal saliente, porque está incumpliendo su programa y sus promesas electorales. Sin embargo, esta crítica avanza sobre el clásico comentario de que todos los partidos incumplen sus promesas. Por supuesto, sería incauto pensar que los partidos políticos siempre se desvían de sus esquemas y promesas por objetivos nobles o circunstancias sobrevenidas. Las elecciones son mecanismos imperfectos y los partidos intentan valerse de ello para evitar la sanción, pues los ciudadanos siempre deben ser los principales auditores y clave para que las cosas se den y bien. Pero no olvidemos que nuestra realidad es, que este es uno de los peores sexenios que hemos tenido en Oaxaca y que hoy estamos por los suelos como Estado y como sociedad, gracias al incumplimiento de las promesas de campaña.

Todo político, debe tener una planeación estratégica que establece para sí mismo ciertos objetivos claros y cuantificables, y que define una imagen como objetivo de cómo quiere ser evaluado por los electores, luego de una contienda electoral o de un periodo en algún cargo público.

En estos tiempos aun vemos a políticos que van a ocupar cargos, sobre todo por elección popular, que no tienen cierto grado de estudios, y eso no es pecado, pecado es no reconocer las deficiencias que se tiene para cumplir con el encargo que el pueblo te dio. Ya que los electores esperan de los políticos beneficios inmediatos y tangibles para sí mismos. La identificación de las debilidades es mucho más difícil para aquellos que pecan de ególatras y de exagerados complejos. Para identificar tales debilidades es necesario ser totalmente honesto y estricto consigo mismo. Es evidente que una estrategia sólo puede funcionar si se apoya sobre hechos concretos, y no sobre el pensamiento positivo. Por lo tanto, el tratar de esconder las debilidades. Es un autoengaño y esto no es bueno para el éxito.

El éxito de un servidor público consiste en rodearse de un buen equipo. Si se quiere andar rápido y dando tumbos, debe el político ir solo, pero si quiere llegar lejos y sobresalir tiene que contar con gente de confianza y capaz para hacer un buen trabajo. La política es como una empresa y lo importante es llegar lejos y verla crecer y para eso tienes que rodearte de gente buena o muy buena en lo suyo que te ayude a lograr el éxito personal y dar resultados a los votantes, ellos que son lo más importante y que te llevaron a ocupar el lugar que hoy se ostenta. Porque un líder debe tener diferentes rasgos, un líder no puede ser mejor profesional que persona. Un líder debe ser buena persona, tener valores, conocer cómo es el trabajo en equipo, respetar al de a lado, porque esos son los rasgos fundamentales de alguien  que quiere liderar algo, porque si pierde esa parte humana y deja de soñar de hacer las cosas bien, terminara siendo un fracaso más dentro de la política y no cumplirá con las promesas de campaña y el pueblo ya no olvida como antes, tarde o temprano cobra facturas. Pero como siempre amigo lector, usted tiene la última palabra al respecto.

DEJA UNA RESPUESTA