Elías Franco Barrera

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social de México (CONEVAL), creó con base en la Ley General de Desarrollo Social, la metodología para la medición multidimensional de la pobreza, con dos enfoques en un cuadrante que intersecta el bienestar económico y las carencias sociales de los hogares, información que se obtiene del Módulo de Condiciones Socioeconómicas de la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares (MCS-ENIGH) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El CONEVAL se crea en el periodo sexenal del expresidente Vicente Fox, ante los compromisos adquiridos por su administración para reducir el número de personas en situación de pobreza, pero los datos eran imprecisos y metodológicamente, este organismo formado en su mayoría por académicos, elaboró los primeros mapas de la pobreza en el año de 2006, con una estimación unidimensional determinado a partir de los ingresos de los hogares y la insuficiencia de éstos para adquirir la canasta básica a lo que se denominó pobreza alimentaria, la más grave y sinónimo de pobreza extrema; y los otros dos niveles definidos como pobrezas de capacidades y patrimonial.

En 2010, presentan a nivel municipal con la metodología de medición multidimensional, que incorpora los ingresos de los hogares en la línea del bienestar mínimo para satisfacer la canasta básica alimentaria, utilizada para el umbral de la pobreza extrema y la canasta básica (alimentaria y no alimentaria) para la línea del bienestar para la determinación de la pobreza multidimensional.

En la metodología del cuadrante de la pobreza, se cruzan las dos líneas del bienestar con las carencias sociales con los indicadores de rezago educativo; acceso a los servicios de salud; acceso a la seguridad social; calidad y espacios de la vivienda; servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación.

La cifra de personas en situación de pobreza en México es de 55.3 millones de personas, que se estima representa el 46.2 por ciento de la población nacional y en pobreza extrema, las estadísticas del CONEVAL reportan 11.4 millones de personas.

De acuerdo con esta metodología, de 2010 a 2014 crece en poco más de 2.5 millones de personas que se suman a las cifras de las personas en pobreza, de las cuales, sólo el Estado de México aportó a este incremento más de 1.5 millones de personas en esta condición social y concentra en su territorio, el 15 por ciento de los pobres del país. Sin embargo, los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla, presentan población pobre con valores relativos superiores al 60 por ciento.

Después de las instituciones de la posrevolución en México, el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) y su antecedente, la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (COPLAMAR), sentaron las bases de las políticas sociales de las últimas cuatro décadas y el diseño de PROGRESA en la década de los noventas, basado en el desarrollo de las capacidades de las personas como medio para romper el círculo de la pobreza intergeneracional, con acciones en materia de educación, salud y alimentación.

Las cifras del CONEVAL muestran que no se han obtenido los mejores resultados de los programas de desarrollo social, pues la pobreza sigue en aumento y por lo tanto, las políticas públicas se deberían replantear con una visión y enfoque crítico, para reformular nuevas estrategias dentro de las políticas sociales integrales articuladas a políticas económicas incluyentes con esquemas de financiamiento, proyectos productivos y empresas sustentables.

Así también, con perspectiva en los nuevos derroteros del desarrollo social, incorporar los temas de derechos humanos, la participación de las mujeres y los enfoques de género, los grupos etarios y vulnerables, la sustentabilidad y los pueblos indígenas, entre otros, que en un proceso incluyente, contribuyen y fortalecen la participación de los sujetos del desarrollo en las políticas sociales.

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