Ya estamos metidos en una etapa de alternativa entre el gobierno que concluye en breve sus responsabilidades y el que se prepara para gobernar el estado; proceso que aglutina la atención de ciudadanos y medios de comunicación en la conformación del equipo de trabajo que acompañará a Alejandro Murat en la compleja tarea de decidir, dirigir, administrar y hacer cumplir las leyes.

El próximo gobernador electo, sin duda, debe estar realizando un análisis más serio sobre la necesaria capacidad y eficiencia que debe tener su administración gubernamental en el futuro próximo; está inmerso en un diagnóstico más profundo acerca del estado del Estado, no sólo en términos de su capacidad, sino en términos del modelo y sus características de organización y funcionamiento. Ya que la conformación de un nuevo gabinete en el gobierno del estado, responde siempre a un juicio personal de quien asume el cargo de Gobernador, por lo que la organización y estructura del Poder Ejecutivo depende siempre y en última instancia, de la experiencia política y administrativa, además de la personalidad de quien gobernará en los próximos seis años.

El gobernador electo debe seguir diferentes criterios para elegir su gabinete; el premiar a toda costa la lealtad no es una buena idea o recompensar a los amigos tampoco. La experiencia de los mediocres y grises gabinetes de antaño da buena cuenta de ello. Pero es de esperar que repare sobre todo en las calidades técnicas de las personas nombradas. El objetivo en todos los nombramientos que haga, el gobernador electo, es darle una nueva cara al ejecutivo, pero también deben ser perfiles adecuados y que le respondan a Oaxaca. No debe olvidar que en la tarea de gobierno no hay espacio para el aprendizaje, sino para la realización cotidiana de proyectos y la materialización de las ideas. El gobierno no puede ser, como lo ha sido en tantas y tantas ocasiones, una agencia de colocación de becarios, que dediquen los primeros meses a estudiar el tema que les fue encomendado por el gobernador.

Sería benéfico y sensato integrar un gabinete plural, es decir, partiendo primero que nada, de integrar a los diferentes actores de su mismo partido político, que de alguna manera pertenece a otras corrientes al interior del mismo; incluso se demostraría madurez política si se integrara personajes de otros partidos, pues ayuda a incorporar visiones de acción política por encima de la perspectiva partidista. Seguramente no habrá condiciones para que ciertos personajes entren al gabinete por cuestiones personales o de grupo o por falta de capacidad pues en este mundo hay de todo en todos lados, pero no debe excluirse a nadie, siempre y cuando haya las condiciones y las capacidades para ocupar los diferentes cargos públicos de primer nivel, segundo y hasta tercer nivel, pues es todo un portaviones el gobierno estatal, que se debe dirigir en los siguientes seis años de manera eficaz y con resultados a corto, mediano y largo plazo, pero sobre todo, debe haber una voluntad reciproca de participar y querer trabajar por Oaxaca, pues los tiempos electorales ya pasaron.

Ya que todos necesitamos que los que verdaderamente saben lleguen al gobierno, para comenzar a hacer realidad todos los compromisos asumidos en la campaña del gobernador electo. De la altura que tenga su equipo, será la altura de su gobierno, sin duda alguna. Pero como siempre amigo lector usted tiene la última palabra al respecto.

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